La curiosidad mató al gato

Era una Biblioteca enorme. Por lo menos tenía cuatro plantas. Una Biblioteca espectacular, llena de libros de todo tipo, de toda clase, para saciar cualquier curiosidad que mi alma tuviera. Saber que casi todas las respuestas que yo buscara las iba a poder encontrar aquí me hacía sentir muy pequeña, casi insignificante.

Comencé a andar por los pasillos, decidida a encontrar las respuestas a mis preguntas, inquieta, con ilusión, fascinada, como una niña pequeña perdida en una tienda de juguetes, sin saber por dónde comenzar mi aventura. Sabía que cualquier libro me iba a llevar a un mundo desconocido para mí, y a vivir una experiencia única e inolvidable que solo un libro podía ayudarme a experimentar.

De repente ,vi una puerta cerrada. Una puerta un poco más grande que las convencionales, cerrada a cal y canto. Su estructura era de apariencia normal, seguramente ya habría visto antes una puerta así. No tenía nada que la hiciera extraordinaria. Los libros se me olvidaron y de forma casi inmediata mi única obsesión era averiguar que había detrás de esa puerta, tan cerrada, tan normal. Todo lo demás no importaba, mi único objetivo era saber que había detrás de esa puerta.

Es curioso como estando en uno de los lugares (a mi parecer) más maravillosos del mundo, con una cantidad de libros que ni yo misma hubiera podido soñar, lo único que me importara fuera esa puerta. Seguramente no habría nada importante tras ella, pero aún así, mi instinto y mi naturaleza, cada parte de mi cuerpo, querían saber qué había. Las luces tenues aumentaban mi espíritu aventurero, el silencio acrecentaba la sensación de intriga, la sensación de estar sola en ese lugar alimentaba mi sensor de peligro.

Tener tanta información a mi alrededor, tantas respuestas, tantos datos, y que solo me importara lo único que probablemente no podría descubrir, me imagino que es algo propio de mi manera de ser, de mi propia naturaleza.

O quizá también esté en la naturaleza del hombre, tenerlo todo tras nosotros y desear lo que no podemos.

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