El camino de un sueño

Todo esfuerzo tiene su recompensa. Solo debemos ser pacientes y constantes, y no rendirnos jamás.

Ese lema nos aplicamos des de que comenzamos esta andadura por los terrenos de juego. Me considero de las veteranas, pues yo llegué al equipo el primer año que se iniciaba en una liga. El primer año que nos federábamos. Además, fue la primera temporada que se estrenaba el campo de césped natural, así que empezábamos con doble emoción, con el doble de ganas. Eramos un grupo increíble, y aunque solo jugábamos por diversión, poco a poco la cosa se fue poniendo más seria.

Cuando hago un balance de la trayectoria de mi equipo, me doy cuenta de que jamás hemos ido hacia abajo. Empezamos en segunda división catalana, y a los dos años prácticamente eramos un equipo totalmente nuevo. Muchas jugadoras se habían marchado, y otras tantas habían llegado como nuevas promesas. Incluso teníamos nuevos entrenadores.

Pasaron los tres primeros años y seguíamos en segunda división, pero, como he dicho antes, jamás hemos ido hacia abajo. La primera temporada quedamos de las últimas (ni recuerdo el puesto), el segundo año quedamos octavas, y, por último…nuestro primer ascenso. Jamás lo olvidaré. 

No ganamos la liga ni mucho menos, es más, ascendimos por los pelos. Quedamos terce

Ascenso a primera

ras, y aún no teníamos claro si subían a primera división las dos o las tres primeras clasificadas. Pero ocurrió el milagro. Subimos. 

Nuestro primer año en primera división fue difícil. Comenzamos perdiendo mucho, pero poco a poco nos fuimos adaptando, fuimos aprendiendo más de este deporte, mejorando en cada entreno y en cada partido. Aplicando los ejercicios de nuestros entrenadores, muchos de ellos eran experimentos, no sabéis la de “chorradas” útiles que se ha llegado a sacar de la manga mi entrenador para que aprender sea fácil y divertido (gracias Xavi). Abriendo nuestras puertas a nuevas jugadoras y despidiendo con tristeza a otras pocas. Además del cambio de segundo entrenador (nuestro Kiko Vilanova). Paso a paso, poco a poco…y conseguimos quedar octavas en nuestro primer año en esta categoría. Parecía que solo era un aviso de lo que estaba a punto de suceder…

Agosto de 2012. Comienza la pretemporada. Como siempre, bajas y altas nuevas. Pero algo era diferente, algo había cambiado. Estábamos dispuestas a todo. Y así fue.

En agosto comenzó la pretemporada del equipo que a día de hoy es el campeón del grupo 1 de primera división catalana de fútbol femenino. El equipo que la temporada que viene asciende a la categoría de preferente. Nuestra temporada de oro hasta la fecha. Barbacoa pretemporada

Ha sido muy complicado, y hemos sufrido mucho. Hemos tenido lesiones, algunas leves, otras, muy graves, incluso de quirofano. De toda clase y color, hemos sufrido lesiones demasiado importantes, puede que incluso algún tira y afloja dentro del vestuario (somos muchas, alguna chispa ha de saltar), pero aún así, somos más que un equipo. Somos una gran familia.

No exagero cuando hablo de temporada de oro, hemos ganado 25 de 29 partidos, empatado 3 y perdido 1. Un único partido perdido. Como veis, los números hablan por sí solos.

¿Pero sabéis que es lo mejor? Que todo este triunfo, todos estos logros, estos números, estas victorias, incluso el ascenso…no habrían tenido ningún valor para mí, ni para mi equipo, sin todo lo que tenemos detrás: sin nuestros entrenadores trabajando duro para ello, sin nuestros viernes sin vida social por entrenar jugadas, sin nuestras “vacaciones de Navidad” con deberes para no perder la forma…pero sobretodo, sin esas reuniones después de los partidos, sin esas cenas en nuestro querido bar de siempre, sin nuestros chistes, nuestras bromas, nuestras tonterías. Sin nuestros viajes para ir a ver a otros equipos, sin nuestras quedadas para hacer barbacoas en casa de una u otra, sin nuestro apoyo incondicional cuando alguna ha estado mal o necesitado ayuda. Sin nuestras famosas colonias.

Y es que lo bonito no es llegar al final…sino disfrutar del camino. Y cuando lo has conseguido, cuando has llegado, y miras atrás, y ves todo lo que has disfrutado jugando, entrenando y compartiendo, te das cuenta de que al final lo único que importa es haber llegado todas juntas…

¿Cómo se llama mi equipo? C.F.Palleja Femení, y orgullosa de pertenecer a él.

Ascenso a preferente

 

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