Hay cosas que no se escriben

Y fue una mirada intensa, de esas en donde el mundo deja de existir.

La chica se dio cuenta de que aquella pareja, en aquel mismo instante, estaba compartiendo algo mágico, algo que quedaría para siempre marcado en sus corazones. No decían ni una palabra, pero no hacía falta. Su relación estaba cambiando para siempre, estaban dando un paso muy grande y no sabía hasta dónde eran conscientes de ello.

Ella estaba segura de que ni ellos mismo sabían que narices estaba pasando, pero no querían pararlo, y por eso seguían mirándose. El mundo había dejado de existir para ellos.

De pronto, la observadora se percató de que ella estaba siendo testigo de aquella magia, y a pesar de haberlo visto con sus propios ojos, jamás iba a ser capaz de explicárselo a nadie. Porque no es algo que se explique con la mirada, sino con el alma.

Es probable que muchas personas hayan vivido ese momento, pero aún no se conoce persona capaz de poder expresarlo.

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