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Basado en hechos reales

Son las 11:35 del domingo. El escritor termina de lavarse los dientes y sale del hotel. A pesar de que está a pocos metros de la entrada del Retiro, aprieta el paso, temiendo llegar tarde. La firma comienza a mediodía. Su primera firma, su primera novela.

Mientras recorre las casetas del principio de la feria siente una punzada de miedo. La gente camina por el centro del Paseo de Coches, echandoocasionales vistazos a los libros, pero más preocupada en disfrutar de la mañana que en comprar. En ese momento el escritor recuerda lo que le ha dicho su editora. Que todo es muy difícil, que vender libros es cada vez más complicado, que la gente apenas pisa las librerías, que no hay dinero para cultura. Y el miedo se acentúa.

«¿Y si no viene nadie? ¿Y si me quedo sólo durante dos horas?»

Al llegar frente a la caseta, saluda al librero y dice su nombre. El librero le da la mano, con el ceño algo fruncido. Se nota que hubiese preferidotener a un curtido escritor de best sellers en lugar de a ese novato, pero no dice nada. Le indica que para entrar a la caseta tiene que darse la vuelta y entrar por detrás.

—No querrás dar un salto por encima del mostrador, ¿no?

El escritor se ruboriza y maldice entre dientes por esa clara muestra de inexperiencia. Rodea las casetas. Por la parte de atrás, todo es muy distinto. Pegada a los árboles, una hilera de paneles blancos salpicados de puertas abiertas, intentando captar algo de brisa. En el suelo, una docena de cajas de cartón vacías complica el acceso. El escritor tiene que pasar por encima de ellas, pisar algunas, intentando no resbalarse mientras esquiva las ramas de los árboles.

«Solo faltaría que me rompiese una pierna antes de empezar».

Se equivoca de puerta un par de veces. Cuando alcanza la suya está aún más nervioso y aún más aterrado.

—Siéntate aquí —le indica una joven.

La banqueta es alta y tiene una pata algo coja. Resuena firmemente contra el tablado cuando el escritor se encarama a ella. Frente a él hay dispuestas cuidadosamente veinte copias de la novela. El escritor sonríe, agradecido. Por encima de su cabeza, un cartel anuncia su nombre y el título. Por megafonía una voz va anunciando los escritores que están firmando, y cuando llegan a su nombre el escritor no puede evitar una oleada de orgullo. Poco importa que hayan pronunciado mal el apellido.

Ahora sólo queda esperar. El escritor no sabe muy bien qué hacer con las manos ni con la vista. Mira al frente, intentando descifrar qué piensan las personas que van pasando frente a la caseta. Alguno se para, se fija en la novela sin acercarse, y sigue caminando.

De repente, un hombre maduro se aparta del flujo de gente, mira a los ojos al escritor y se acerca a él con paso firme. El escritor se endereza y sonríe. El hombre sonríe también, se inclina sobre el mostrador y dice:

—¿Perdone, podría decirme cuánto cuesta la última novela de Dan Brown?

El escritor se revuelve, azorado. Quiere señalar la portada de su libro y el cartel sobre su cabeza. ¿Es que ese hombre no se da cuenta de que él es un autor? Pero todo lo que le sale es:

—Yo es que… no trabajo aquí.

Vuelve a mirar al frente, viendo cómo pasan los minutos. Cada vez hay más gente paseando, pero ninguno se acerca. De pronto una mujer que pasa frente a la caseta con su hija toma el libro del escritor en la mano. Lo mira con gesto serio. Le da la vuelta y comprueba el precio.

—Uy, qué caro.

El escritor contiene las lágrimas a duras penas. En la caseta de enfrente, un autor famoso tiene una cola tan grande que ha sido necesario instalar vallas y a un guardia de seguridad.

—¿Me firma el libro?

Allí, frente a él, está la visión más maravillosa del mundo. La primera persona que va a pedirle una dedicatoria. Es una señora de mediana edad, sonriente. El escritor le pregunta su nombre y escribe un par de frases afectuosas. Luego añade la rúbrica, sencilla pero elegante. Cuando le entrega el libro, apenas es capaz de musitar un gracias, porque tiene un nudo en la garganta.

Ha llegado la hora de marcharse. Viéndole desvanecerse en la multitud, nadie sospecharía que dentro de un par de años venderá millones de ejemplares. Poco importa. Nunca, ninguna de las decenas de miles de dedicatorias que firmará, podrá compararse a la primera vez.

 

Artículo de @JuanGomezJurado en ABC

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El camino de un sueño

Todo esfuerzo tiene su recompensa. Solo debemos ser pacientes y constantes, y no rendirnos jamás.

Ese lema nos aplicamos des de que comenzamos esta andadura por los terrenos de juego. Me considero de las veteranas, pues yo llegué al equipo el primer año que se iniciaba en una liga. El primer año que nos federábamos. Además, fue la primera temporada que se estrenaba el campo de césped natural, así que empezábamos con doble emoción, con el doble de ganas. Eramos un grupo increíble, y aunque solo jugábamos por diversión, poco a poco la cosa se fue poniendo más seria.

Cuando hago un balance de la trayectoria de mi equipo, me doy cuenta de que jamás hemos ido hacia abajo. Empezamos en segunda división catalana, y a los dos años prácticamente eramos un equipo totalmente nuevo. Muchas jugadoras se habían marchado, y otras tantas habían llegado como nuevas promesas. Incluso teníamos nuevos entrenadores.

Pasaron los tres primeros años y seguíamos en segunda división, pero, como he dicho antes, jamás hemos ido hacia abajo. La primera temporada quedamos de las últimas (ni recuerdo el puesto), el segundo año quedamos octavas, y, por último…nuestro primer ascenso. Jamás lo olvidaré. 

No ganamos la liga ni mucho menos, es más, ascendimos por los pelos. Quedamos terce

Ascenso a primera

ras, y aún no teníamos claro si subían a primera división las dos o las tres primeras clasificadas. Pero ocurrió el milagro. Subimos. 

Nuestro primer año en primera división fue difícil. Comenzamos perdiendo mucho, pero poco a poco nos fuimos adaptando, fuimos aprendiendo más de este deporte, mejorando en cada entreno y en cada partido. Aplicando los ejercicios de nuestros entrenadores, muchos de ellos eran experimentos, no sabéis la de “chorradas” útiles que se ha llegado a sacar de la manga mi entrenador para que aprender sea fácil y divertido (gracias Xavi). Abriendo nuestras puertas a nuevas jugadoras y despidiendo con tristeza a otras pocas. Además del cambio de segundo entrenador (nuestro Kiko Vilanova). Paso a paso, poco a poco…y conseguimos quedar octavas en nuestro primer año en esta categoría. Parecía que solo era un aviso de lo que estaba a punto de suceder…

Agosto de 2012. Comienza la pretemporada. Como siempre, bajas y altas nuevas. Pero algo era diferente, algo había cambiado. Estábamos dispuestas a todo. Y así fue.

En agosto comenzó la pretemporada del equipo que a día de hoy es el campeón del grupo 1 de primera división catalana de fútbol femenino. El equipo que la temporada que viene asciende a la categoría de preferente. Nuestra temporada de oro hasta la fecha. Barbacoa pretemporada

Ha sido muy complicado, y hemos sufrido mucho. Hemos tenido lesiones, algunas leves, otras, muy graves, incluso de quirofano. De toda clase y color, hemos sufrido lesiones demasiado importantes, puede que incluso algún tira y afloja dentro del vestuario (somos muchas, alguna chispa ha de saltar), pero aún así, somos más que un equipo. Somos una gran familia.

No exagero cuando hablo de temporada de oro, hemos ganado 25 de 29 partidos, empatado 3 y perdido 1. Un único partido perdido. Como veis, los números hablan por sí solos.

¿Pero sabéis que es lo mejor? Que todo este triunfo, todos estos logros, estos números, estas victorias, incluso el ascenso…no habrían tenido ningún valor para mí, ni para mi equipo, sin todo lo que tenemos detrás: sin nuestros entrenadores trabajando duro para ello, sin nuestros viernes sin vida social por entrenar jugadas, sin nuestras “vacaciones de Navidad” con deberes para no perder la forma…pero sobretodo, sin esas reuniones después de los partidos, sin esas cenas en nuestro querido bar de siempre, sin nuestros chistes, nuestras bromas, nuestras tonterías. Sin nuestros viajes para ir a ver a otros equipos, sin nuestras quedadas para hacer barbacoas en casa de una u otra, sin nuestro apoyo incondicional cuando alguna ha estado mal o necesitado ayuda. Sin nuestras famosas colonias.

Y es que lo bonito no es llegar al final…sino disfrutar del camino. Y cuando lo has conseguido, cuando has llegado, y miras atrás, y ves todo lo que has disfrutado jugando, entrenando y compartiendo, te das cuenta de que al final lo único que importa es haber llegado todas juntas…

¿Cómo se llama mi equipo? C.F.Palleja Femení, y orgullosa de pertenecer a él.

Ascenso a preferente

 

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¿Te atreves a Soñar?

Hoy os quiero dejar este vídeo que seguro que algunos habréis visto ya.

No es muy largo y habla sobre si es o no malo soñar con lo que quieres, atreverte a luchar para conseguirlo, no rendirte, y pasar de lo que dirán los demás.

Des de mi punto de vista, siempre me he considerado una soñadora. Hay muchas cosas que quiero conocer y muchas cosas que quiero vivir, y la gente muchas veces se a reído y me han dicho que “vivo en las nubes”.

Pues bien, puede que viva en las nubes, pero prefiero eso a conformarme y “vivir como un robot”. Soy de esas personas que intentan ir a contracorriente en esta sociedad. Lo normal no es siempre lo correcto. Y sin más, os dejo el vídeo:

 

¿Qué opináis?

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Fases

Sé que voy bien encaminada hacia mi meta porque cada día que pasa estoy más loca.

La locura es una genialidad, la genialidad es una locura.

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